Puerta Escénica

Puerta Escénica es una agencia de noticias cultural y crítica teatral y cinematográfica.​ Noticias, entrevistas, crítica teatral, fotoperiodismo.

De Interés

Desde sus inicios en el Teatro Municipal de San Miguel hasta su consolidación como directora emergente en Lima, Perú, Karla Reluz comparte con Puerta Escénica nos comparte su opinión sobre el teatro como espacio de convivio, conciencia y creación colectiva. Descubre en esta entrevista su proceso que la impulsa a construir un arte escénico que dialogue con la realidad social de su país.

¿Te has puesto a pensar alguna vez cuándo y dónde se firmó el primer contrato teatral de la historia, o en qué momento los actores dejaron de ser aficionados ocasionales para convertirse en profesionales del escenario? La respuesta nos lleva al corazón del Renacimiento italiano, específicamente al 25 de febrero de 1545, en Padua, cuando un grupo de actores decidió algo que cambiaría para siempre la historia del teatro occidental: firmar un contrato para vivir de su arte.

La compañía mexicana Proyecto Perla inicia en el primer semestre de 2026 la gira nacional de Catsup, una obra de teatro dirigida a infancias y jóvenes que reflexiona, con delicadeza y profundidad, sobre la experiencia del confinamiento durante la pandemia desde la perspectiva de una niña. La gira contempla 10 funciones en Ciudad de México, Guanajuato, Morelos, Tlaxcala y Yucatán, y arranca los días 24 y 25 de enero en el Laboratorio de Creación Escénica del Jardín Escénico del Centro Cultural del Bosque (CDMX).

Entre las décadas del 60 y 70 del siglo XX, Augusto Boal —dramaturgo, director y teórico brasileño— encontró en las ideas de Paulo Freire (autor de Pedagogía del oprimido) un faro para replantear la escena y la educación. Si Freire denunciaba la “educación bancaria”, en la que el maestro “deposita” saber sobre estudiantes pasivos, Boal propuso lo contrario: un teatro donde el espectador se convierte en espect-actor, capaz de intervenir en la escena y, con ello, en la realidad.

En los años sesenta, la contracultura transformó el arte en un acto de disidencia. Surgió el performance: efímero, crítico y corporal, ajeno a la ficción y cargado de potencia simbólica. En México, sus raíces se remontan al estridentismo de los años veinte y resurgen con fuerza en acciones como las de Jodorowsky o Cuevas, donde el arte se convirtió en protesta, intervención y presencia viva en el espacio público.