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Puerta Escénica

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La grandeza de María Balam: Cuerpo – Energía – Emociones.

María Balam, con una actuación excepcional, logra transmitir la fuerza y el dolor de su personaje, llevando al espectador en un viaje emocional y reflexivo.

CARTELERA

Mi Cristo Roto
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“Rosaura Desciende”, bio-drama de María Balam.


“Rosaura Desciende” es una obra de teatro que retoma al personaje de Rosaura de “La Vida es Sueño” para hablar sobre la masculinización de la mujer en una sociedad patriarcal y las heridas de vida que esto conlleva. María Balam, con una actuación excepcional, logra transmitir la fuerza y el dolor de su personaje, llevando al espectador en un viaje emocional y reflexivo.


Sin duda, la actuación de María Balam desde que pisa el escenario demuestra su grandeza actoral, capta la atención del espectador con su sola presencia y su habilidad para transmitir emociones a través de sus matices de voz y el cuidado de los movimientos que va dándole fuerza o neutralizándolos según lo vaya pidiendo la misma obra.

Fotografía Luis Rodríguez

Son pocas las veces que he logrado presenciar actuaciones tan completas, llena de energía y entrega, dominando todo el espacio escénico. Su papel “Rosaura” lo siente, lo vibra, lo domina – posiblemente por que sea su historia – pero cuántas veces, se ha visto, , querido espectador, que sucede lo contrario . “El “Rosaura desciende” es un bio-drama unipersonal, que tiene un tono ágil pasando por una multiplicidad de estilos con diversos personajes, lo que hace que la obra entre en un dinamismo que pasa por capítulos para darnos información de lo que ha vivido la protagonista y su relación o vinculación con familiares cercanos. La historia tiene su propia poética (María Balam como dramaturga), pero María Balam (como actriz) logra expresarse con su única herramienta que tiene – cuerpo – energía – emociones – ella misma es potencia, es lectura, es método, es sencillamente la persona que ama el teatro y vive para los escenarios.

La importancia del manejo actoral en la escena teatral es fundamental. De hecho, el actor es el vehículo principal a través del cual se comunica la obra al público. Es el actor quien tiene la tarea de hacer que el texto escrito cobre vida y se convierta en una experiencia emocional y sensorial para la audiencia.

El actor no solo debe memorizar el texto y aprender a recitarlo correctamente, sino que también debe tener una gran capacidad para interpretar su personaje. Debe conocerlo a fondo, entender sus motivaciones, deseos, miedos, debilidades y fortalezas, y ser capaz de mostrar todo esto al público a través de su actuación.

Fotografía Luis Rodríguez

Además, el actor debe tener una gran habilidad para comunicar emociones y sentimientos al público. Debe ser capaz de transmitir la energía emocional de su personaje y conectar con el público a un nivel emocional. Esta conexión emocional entre el actor y el público es esencial para que la obra tenga éxito y para que la audiencia salga de la sala con una experiencia transformadora.

Otra habilidad importante que debe tener el actor es la de improvisar. El teatro es un medio vivo y las cosas pueden salirse de control en cualquier momento, por lo que el actor debe estar preparado para reaccionar a cualquier situación y mantener la coherencia del personaje y de la obra en general.

Fotografía Luis Rodríguez

Por tanto, la actuación es un arte complejo que requiere de una gran cantidad de habilidades y conocimientos. El actor es el elemento central de la escena teatral y su capacidad para comunicar emociones y transmitir el mensaje de la obra es esencial para que el teatro siga siendo una forma de arte viva y emocionante.

María Balam es la muestra de todas estás cualidades en escena, al menos eso pude apreciar cuando la vi actuar sobre los escenarios de Puro Drama en la ciudad de Puebla.

El tema de la obra, puede no impactar o interesar a todos los espectadores (al menos eso me ocurrió), pero no por eso, deja de ser importante destacar la relevancia y actualidad del mensaje que se quiere transmitir. “Rosaura Desciende” es una invitación a mirar nuestras heridas y encontrar caminos para liberarnos del dolor, algo que sin duda todos podemos aplicar en nuestras vidas.

Fotografía Luis Rodríguez
Fotografía Luis Rodríguez

“Rosaura Desciende” es producido por ÁBSIDE, bajo la dirección de Lisha Montaño, que propone una estética visual de colores rojos, negros y blancos que ayuda a enfatizar el mensaje de la obra. La dirección de escena de diluye o se disuelve o al menos no se distingue por el peso escénico de María Balam. Que en una breve conversación con la directora, “el director queda en segundo plano para dar prioridad a lo importante”.

Cuando el talento del actor se trabaja día con día, se logra el perfeccionamiento y la maestría en su arte. Es importante recordar que el talento no lo es todo, sino que también se requiere de una formación constante, una actitud profesional y una ética de trabajo rigurosa para desarrollar y mantener la calidad en la actuación.

El entrenamiento del actor es fundamental para desarrollar la creatividad, la sensibilidad, la capacidad de observación, la concentración, la memoria, la expresión corporal y vocal, la improvisación y la capacidad de adaptación a las situaciones imprevistas. La formación debe ser continua para que el actor pueda renovar su repertorio, mejorar su técnica, profundizar en su personaje y ampliar su capacidad interpretativa.

Fotografía Luis Rodríguez
Fotografía Luis Rodríguez

La actitud profesional tanto de María Balam y de Lisha Montaño garantiza un “aplaudir de pie” al finalizar la obra. Se nota la entrega y ética que le tienen a su profesión, la calidad en la actuación es muestra de ello, y es cosa de agradecer esa entrega y vocación.

“Rosaura Desciende” es una obra de teatro que logra transmitir un mensaje profundo y reflexivo de manera entretenida y poética. Logra llevar al espectador en un viaje emocional que invita a la reflexión y al autoconocimiento. Sin duda, una obra que vale la pena ver.