Puerta Escénica

Puerta Escénica es una agencia de noticias cultural y crítica teatral y cinematográfica.​ Noticias, entrevistas, crítica teatral, fotoperiodismo.

Órfico Blues es sostenida en gran medida por la habilidad del dramaturgo, que entre intrigas, traiciones, deseos y venganzas, los personajes van sorteando su suerte hasta que encuentran a la víctima perfecta.

CARTELERA

Mi Cristo Roto
Mi Cristo Roto
Mi Cristo Roto
{"visible_panels":"3","width":"850","height":"250","orientation":"horizontal","panel_distance":"0","max_openedaccordion_size":"80%","open_panel_on":"click","shadow":"false","autoplay":"true","mouse_wheel":"false"}

Hace unos meses me enteré que venia de la ciudad de México a Puebla, la obra producida y protagonizada por Alex GalindoÓrfico Blues de Martín López Brie, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia en el año 2004, que en su historia contiene toda esencia de las tragedias griegas, y cómo no, si Martín reunió, en un tiempo mas actual, un bar cuyo dueño es Tiresias y cuya empleada es Medea y que Orfeo llega a probar suerte como músico; es aquí que las historias de estos tres personajes típicos de la literatura griega se dejan enredar por la locura del amor.

Con una producción a cargo de Alex Galindo y bajo la dirección de Alexander Aquino, reunieron a Casandra Aguilar, Luis Báez, Axel Alcántara, Daniela Porras, Mariano Anaya, Alicia Comas, Luis Rivera Scott y Sharon del Sirius para que, función tras función fueran alternando funciones.

ESTRATEGIA VS RETO

Si actualmente, producir teatro con un elenco fijo con lleva diversas responsabilidades, puedo darme idea de los obstáculos que tuvieron que sortear Alex y Alexander para dar forma y ejecución a su proyecto teatral, desde ponerse de acuerdo para los ensayos, hasta configurar la poética final que quería lograr el director y que, si bien es cierto que, cada talento, cada integrante deja huella y estilo en sus personajes, es el director quién fijará la pauta y la disposición para que el proyecto llegue a buen termino. Sobre todo, que el público pueda, independientemente del elenco, experimentar la misma calidad o estándares de actuación y de ejecución, ya que puede ocurrir que, aunque sea el mismo equipo de trabajo puedan ofrecer por parte de un elenco altos estándares, mientras que otros elencos lleguen apenas con el mínimo de requerimientos para un teatro profesional.

Por eso, es de reconocer el gran reto con el que se enfrentan Alex y Alexander para reorganizar, replantear y sobre todo, confiar en sus actores para que puedan dar siempre funciones llenas de emoción y fuerza que exigen el género de la tragedia, como es el caso de Órfico Blues.

Como saben, el teatro tiene la cualidad de que cada función es distinta, debido a que es un arte que se vive y se da forma en tiempo real, y que por eso el espectador puede vivir, ver y experimentar cosas distintas si ve la misma obra en varias ocasiones.

Órfico Blues se presentó en Puebla con 2 funciones y aunque no puede verla con sus dos elencos, la pude contemplar con la tercia de Alexander Aquino, Daniela Porras y Luis Baéz quienes brindaron una función donde se resaltó, desde mi punto de vista, 1) la fuerte presencia del cuerpo de los actores sobre el escenario y 2) la proyección del cuerpo para trasmitir y evocar emociones.

“El cuerpo tiene un idioma mudo en cuanto a las líneas de texto y voz; más en su especial forma de comunicar entabla un diálogo” (La Expresión Corporal en el Teatro – Yi-yoh Robles), quien también agrega:

Fotografía Luis Rodríguez

La energía corporal es el dibujo expresivo de la escena teatral; el vínculo estrecho entre voz, gesto y movimiento. La expresión corporal es el diálogo pantomímico que silencia el texto en significativo emblema visual, enriquece el otro yo en sinergia y contraste, al servicio de la voz como conducto del concepto incurrido en todo argumento.

La trama escénica se auxilia en el idioma gestual y/o gesticular del actuante, en la fuerza histriónica que galopa en el rejuego dinámico que como vuelo transversal vincula los mecanismos o líneas prácticas de los planes en rejuego de: cuerpo, voz y dicción.

Yi-yoh Robles

Alexander Aquino y Alex Galindo saben a quién subir a su barco, actores que ya traen trayectoria y tablas para que mediante el cuerpo, la voz y la dicción dieran vida a sus respectivos personajes ¿Pero será acaso que es lo único que se necesita para lograr personajes reales y orgánicos? ¿Será responsabilidad del director o de los actores la tarea de compresión del texto para que la representación teatral sea una experiencia realmente vivida en tiempo y forma? ¿Es la historia del dramaturgo la que hace que una obra de teatro mantenga la fuerza y la atención requerida a pesar de quien la interprete?

No quisiera dar las respuestas a dichas preguntas, las dejo para que los futuros espectadores puedan darse cuenta de ese detalle que tiene la producción de esta puesta teatral y a parte, porque cada espectador ve el trabajo escénico bajo diferentes panoramas, mi caso, comparto lo que se puede lograr comunicar con la sola presencia del cuerpo en escena, pero vuelvo a repetir ¿será lo único que se necesite para un trabajo escénico completo? El director lo sabe, ocupando en los ensayos la herramienta de repetición de texto para ayudar a su elenco a conjuntar el cuerpo – voz- dicción con la emotividad propia del texto dramático, en sí, lo que el texto quiere comunicar desde el interior de los actores, por eso la historia trágica de Órfico Blues es sostenida en gran medida por la habilidad del dramaturgo, que entre intrigas, traiciones, deseos y venganzas, los personajes van sorteando su suerte hasta que encuentran a la víctima perfecta.

La producción de Órfico Blues lleva un recorrido largo, puesto que desde el año 2018 han trabajando esta propuesta escénica, estando consientes de los retos que enfrentan al tener varios elencos y de los problemas que pueden generarse al darse un desequilibrio dentro de la compañía cuando no todos logran el objetivo del director, además, quienes se sume al proyecto, deben tener la madurez y la responsabilidad para alcanzar lo que sus compañeros han construido en todos estos años, debiendo de impregnar su propio estilo y voz en sus personajes para hacerlos únicos en las tercias que llegaran a alternar.

Con el tiempo, la producción va también adquiriendo experiencias, en esta tercera temporada pusieron atención cuidado en los detalles como lo fue el vestuario de los personaje y como estrategia publicitaria supieron invertir en estudio fotográfico para dar fuerza al diseño del cartel que, a pesar que puede ser confuso puesto que salen todos los integrantes, sólo es una tercia la que hace gozar función tras función.