Puerta Escénica

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Violento Interino

La obra se desenvuelve de forma adecuada, aunque en ciertas ocasiones se vuelve confusa: el público no sabe quién tiene la razón, si la familia o Ignacio y esto es aceptable porque a pesar de eso, el público la disfruta

CARTELERA

Mi Cristo Roto
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VIOLENTO INTERINO

El sábado 11 de marzo, Teatrofilia A.C. presentó en la Rekámara, teatro íntimo, una de sus últimas funciones de temporada de la obra “Violento interino”, original de Carlos Talancón con la dirección y actuación de Susana López.

Publicada en 2011 por el Fondo Editorial Tierra Adentro, esta obra habla de un hombre que despierta en un sitio que no reconoce, le dicen que se llama Ignacio Sambrano, está casado, tiene un hijo y una deuda que pagar para preservar el legado de su padre, llegan su madre y su amigo de toda la vida -a quienes tampoco reconoce- para avisarle que los invitados están esperando y no pueden hacerlos esperar ni mucho menos decirles que Ignacio está teniendo un ataque.

Con esta sinopsis se espera ver a un hombre loco en escena, pero no es del todo así: en “Violento interino” figuran tres actores (Saúl Camarillo, Luis Rodrigo González, el niño Ramón Durañona) y dos actrices (Susana López y Loren Figueras) que interpretan a una familia y amigos que se ven señalados por un confundido Ignacio (Abel Tovar), quien cree que está actuando el papel de un fiel esposo, hijo, padre y amigo; él afirma que todo es una farsa.

La religión, el alcoholismo, la moral, el conformismo, el conflicto de intereses, la simulación ante la sociedad, el machismo o la tradición familiar -de por ejemplo, repetir el nombre de Ignacio desde el abuelo hasta el hijo-, son algunos temas que van siendo abordados en esta puesta en escena y que en el contexto de esta ciudad, algunos espectadores identificarán como algo cercano.

La obra se desenvuelve de forma adecuada, aunque en ciertas ocasiones se vuelve confusa: el público no sabe quién tiene la razón, si la familia o Ignacio y esto es aceptable porque a pesar de eso, el público la disfruta, pero al llegar a una transición larga entre escenas después de un punto álgido en la trama, dicha transición parece un final falso y el desconcierto es inevitable; por consiguiente, la última escena se siente forzada y sin mucha lógica conforme a lo que anteriormente los personajes habían planteado.

Algo que hace que la obra sea confusa en general es que “Violento interino” tiene un claro coqueteo con el Teatro dentro del teatro y por momentos, la mitad del elenco se ubica en un tono fársico excepto el niño Ramón en el personaje de Nachito y González como el portero, que siendo personajes incidentales están en un tono neutro; del otro lado se encuentra Tovar como Ignacio, en un tono melodramático. Con todo y esto, los actores nos regalan momentos de risa, ternura e intriga, con un sólido trabajo en equipo, de actores que se complementan.

Con respecto a lo técnico, el tener a los actores muy próximos al espectador aunado a la demasiada escenografía en un espacio tan reducido, genera poca o nula visibilidad e impide un mayor disfrute por parte del público. El trabajo de iluminación es favorable, no así la pulcritud en el vestuario, escenografía o utilería que son detalles en los que hay que prestar mayor atención y cuidado.

Al salir del teatro una se queda con la sensación de confrontamiento consigo misma y reflexión: ¿Nos podemos permitir salir de nuestra zona de confort?, ¿Qué tanto de lo que se dice es coherente con lo que se hace?

Por el momento, la obra no se halla en temporada pero estén pendientes de sus redes sociales para futuras presentaciones. Los encuentran en Facebook como “Violento interino” y/o “Teatrofilia Compañía independiente”.

Por Karla Ibarra