Puerta Escénica

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Lo que queda de nosotros

Con una escenografía sencilla consistente en una gran ventana con una cortina roja, una lámpara y un sillón hechos de material reciclado, el montaje resulta una agradable sorpresa pues le apuesta al discurso del texto sin grandes algarabías en la actuación, dirección y producción

CARTELERA

Mi Cristo Roto
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LO QUE QUEDA DE NOSOTROS

El martes 7 de marzo, Brújula Teatro ofreció una función de pre-estreno de “Lo que queda de nosotros” de los dramaturgos Alejandro Ricaño y Sara Pinet, con la dirección de Nicolás Chumacero. La presentación se llevó a cabo en el Teatro Venecia, un espacio que abrió sus puertas hace unos meses en la Colonia Santiago y que está siendo activado por las agrupaciones independientes de teatro en Puebla.

La obra, ganadora del Premio Obra de Teatro para Niños 2014 por el INBA -dirigida hacia jóvenes audiencias en particular pero que puede ser vista por toda la familia- es una travesía sobre el abandono animal, la soledad, las despedidas y el reencuentro. Habla sobre el duelo de Nata, una joven que pierde a su padre y a su vez, abandona a su perro Toto en un parque, evitando a toda costa el apego porque las personas y los animales sólo tienen algo seguro: la muerte.

Con una escenografía sencilla consistente en una gran ventana con una cortina roja, una lámpara y un sillón hechos de material reciclado, el montaje resulta una agradable sorpresa pues le apuesta al discurso del texto sin grandes algarabías en la actuación, dirección y producción; todo lo contrario, es una puesta en escena que se basa en el juego escénico para resolver las transiciones y las distintas partes que conforman la obra donde uno de los mayores aciertos es la escena de Toto en la perrera, con la que arrancan muchas risas en el espectador, volviendo a los personajes entrañables.

Fotografía: José Amauri Sánchez

El público reacciona, se estremece y se identifica con la mayoría de los diálogos, dichos a través de dos actores (Carlo Vitt y Luis Ramírez) y una actriz (Macol Rosano); los tres, estudiantes y egresados de Arte Dramático de la BUAP que se compenetran a la perfección en escena, brindando un buen trabajo actoral y corporal honesto, mismo que se distingue en Vitt -por ejemplo-, al encarnar a Toto y toda la energía que conlleva; sin embargo es Ramírez, que transita entre el papá, el vecino, un perro y demás personajes incidentales, quien con sólo cambios mínimos en el vestuario, posturas corporales o juegos vocales termina de redondear la puesta en escena, que cuenta con música en vivo interpretada por Corey Violante y Víctor Zapata.

El diseño de vestuario, basado en los personajes de El Principito, fue hecho por Jesús Telléz: habría que preguntarse si retomar el relato de Saint-Exupéry resulta funcional para todos los personajes por igual; en el caso de Nata, una servidora tiene sus dudas.

Con respecto a la iluminación, es el aspecto a nivel técnico fallido, condicionado por el espacio y las mínimas luces con las que cuenta que vuelve la obra oscura en ocasiones, no por la temática, sino por no ver bien a los actores.

En general, “Lo que queda de nosotros” es una puesta en escena que se disfruta porque los que intervienen en ella también lo hacen. No le pierdan la pista a Brújula Teatro, quienes con casi dos años de haberse conformado, estarán en temporada con esta obra en el Teatro Venecia (17 poniente #1109, Colonia Santiago).

Además cuentan con diversas promociones para apoyar a diversas brigadas de rescate animal. ¡Síganlos en sus redes sociales!

Por Karla Ibarra