Puerta Escénica

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No siempre la Luna

Las cosas han cambiado; adaptarse a la nueva realidad implica una dolorosa transición - no siempre la luna

CARTELERA

Mi Cristo Roto
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NO SIEMPRE LA LUNA

El jueves 11 de mayo, Quirón Teatro presentó en temporada la función “No siempre la luna”, con la dramaturgia y dirección de Francisco Maldonado en la Rekámara, teatro íntimo.

Esta obra marca el regreso a los escenarios después de un ligero receso, del grupo y su director Francisco Maldonado, quien con una dramaturgia propia plantea una obra que habla sobre la feminidad y la maternidad desde la visión de Core y Edna, hija y madre -interpretadas por Day Carrasco y Susana López, respectivamente- que después de siete años de ausencia se reencuentran para vivir juntas.

“Las cosas han cambiado; adaptarse a la nueva realidad implica una dolorosa transición” se lee en el programa de mano y eso es lo que sucede conforme transcurren las escenas en las que la construcción de la relación madre-hija por parte de las actrices es acertada por manejar distintos niveles de tensión que la historia requiere y con las que el espectador se identifica o se opone; incluso logran tener presente a un tercero en discordia (el esposo de Edna y padrastro de Core) que nunca está en escena pero produce más tensión entre ellas. Sin embargo, mucho de lo que se dice carece de fuerza e intención por lo que la obra empieza a caer en lugares comunes mostrando personajes y situaciones predecibles.

Las transiciones -con música original de Alejandro Reyes Tlacatelpa que apoya a crear atmósferas de realidad y ficción- son usadas para que las actrices cambien de vestuario y a la vez, para mover de lugar los practicables negros de la escenografía que concibe los distintos espacios de la casa de Edna. Al realizar tantos cambios, las transiciones se aletargan y el ritmo de la obra disminuye.

Con todo y esto, observar a las actrices próximas al espectador en un espacio tan reducido resulta de doble utilidad: Se establece un contacto visual entre actrices y espectador que ayuda a que éste no sea indiferente a lo que acontece en escena y por otro lado, origina que una servidora note las fallas en el uso de la utilería, la iluminación, la pulcritud en el vestuario y calzado o en la colorimetría de toda la puesta en escena.

Durante y al finalizar la obra, una se pregunta cuál es la relación que tiene con su madre, inclusive si se fue hija deseada y no siempre es bueno responderse esto. “No siempre la luna” estará presentándose en la Rekámara Teatro íntimo (9 oriente #18, casi esquina con la 2 Sur, Colonia Centro) .

¡Pregunten por sus promociones en taquilla o en sus redes sociales, los encuentran como Quirón Teatro!

Por Karla Ibarra