CARTELERA
Puerta Escénica tuvo la oportunidad de conversar con André Santaella, creador escénico originario de Toluca y actualmente radicado entre Toluca y la Ciudad de México, cuya trayectoria se ha desarrollado en distintas áreas de las artes: actuación, dirección, dramaturgia, producción y también literatura. Su acercamiento al teatro comenzó desde la infancia y, con el paso de los años, se convirtió en una búsqueda artística en la que conviven la disciplina, la formación y una particular manera de entender el trabajo colectivo.
Los primeros pasos: una vocación que comenzó desde niño
André recuerda que su primer contacto con el escenario ocurrió prácticamente desde la infancia. La primera obra en la que participó fue La Bella y la Bestia, cuando estaba en preescolar, aunque reconoce con humor que algunos podrían considerar que aquella experiencia “no cuenta”. Sin embargo, años después volvió al escenario en cuarto de primaria con El Rey Arturo, donde interpretó a Kay, hermanastro de Arturo.
Aquella experiencia también refleja desde entonces su compromiso con la construcción de personajes: como era pelirrojo, decidió pintarse el cabello para parecerse físicamente al personaje que interpretaba.
La vocación continuó creciendo y fue determinante al momento de elegir dónde estudiar el bachillerato. Al terminar la secundaria, una de las principales razones por las que decidió ingresar al Tecnológico de Monterrey fue precisamente porque ahí podía continuar formándose en el taller de Teatro.


Para André, esta inclinación artística también tiene una raíz familiar. Su padre estudió en la Andrés Soler y creció escuchando sus historias sobre personalidades que conoció durante aquella etapa, entre ellas Cantinflas, Johnny Laboriel y La Güereja. A ello se sumó un entorno familiar relacionado con distintas expresiones artísticas: sus abuelas tocaban el piano, una de ellas pintaba, uno de sus abuelos cantaba, una tía actuaba y otro tío escribía.
Así, el teatro y las artes no aparecieron como una decisión aislada, sino como parte de un universo que había estado presente en su vida desde muy temprano.
La actuación tiene una relación directa con la verdad. “vivir el yo verdadero bajo circunstancias dadas”, esto ha guiado un poco mi formación y la manera de enfrentarse de enfrentarme con los personajes.
André Santaella
A lo largo de su trayectoria ha estudiado distintas aproximaciones a la técnica actoral, entre ellas las propuestas de Stella Adler y Uta Hagen. También ha estudiado ampliamente teoría dramática y ha recurrido al Método y a la técnica Meisner dependiendo de las necesidades de cada personaje.
Desde su perspectiva, existe una confusión frecuente entre actuar y mentir. Para él, el actor no debe ser falso en escena. Por el contrario, debe conseguir que aquello que sucede dentro de la ficción sea verdadero para quien lo interpreta.

“Si tú lo crees, el público también lo creerá”
André Santaella
Esta concepción de la actuación también trasciende el escenario. La disciplina de escuchar, observar y reaccionar desde la verdad se convierte, para André, en una herramienta para comprender la propia vida y las circunstancias que rodean a cada persona.
Más de veinte montajes y diferentes responsabilidades creativas
André calcula que ha participado en más de veinte o treinta puestas en escena. Su recorrido, sin embargo, no se ha limitado a la actuación. En distintos proyectos ha tenido la oportunidad de desempeñarse como actor, director, productor y dramaturgo, llegando incluso a combinar varias de estas funciones dentro de un mismo proyecto.
Entre las obras que tienen un significado especial para él se encuentra ¿Qué es el amor?, considerada su primera obra y vinculada con una etapa particularmente importante de su vida. Con este montaje logró develar una placa por sus cincuenta representaciones en el Foro Shakespeare.
También destaca El fascinante mundo de Shakespeare, propuesta que recibió un Premio San Ginés a lo mejor del Teatro Independiente y que además fue nominada por la APT al Premio Emilio Carballido en la categoría de Mejor Dramaturgia.
Su actividad artística también se ha extendido al ámbito musical. Ha ganado diversos concursos de canto y participó en el programa Sabadazo, dentro de la sección Cantando las de Joan.

La dirección como una responsabilidad colectiva
La dirección escénica también forma parte de una herencia familiar. Su padre fue director de teatro, y André considera que esa influencia terminó llevándolo a desarrollar su propia carrera en este campo, aunque posteriormente lo hizo en una escala mucho mayor.
Su primer acercamiento formal a la dirección ocurrió desde la secundaria, cuando dirigió una obra sobre la Revolución Mexicana que, además, él mismo había escrito.
Años después, la pandemia representó un punto de inflexión. Ante la falta de certezas y apoyos, decidió comenzar a financiar sus propios proyectos, partiendo de una premisa clara: “ningún gobierno iba a venir a ayudarme”.
Para Santaella, producir también significa asumir la responsabilidad de generar las condiciones necesarias para que una obra pueda existir. Su formación en dirección escénica y cinematográfica le ha permitido ampliar su perspectiva y comprender los procesos creativos desde diferentes posiciones.
El actor debe proponer, pero también escuchar
Para André, dos palabras resumen buena parte del trabajo actoral: “proponer y escuchar”.
Considera importante que el intérprete pueda investigar, construir y aportar al personaje, pero también comprender que existe una visión autoral que debe ser conocida antes de tomar determinadas decisiones. Por ello, cuando tiene la posibilidad, le gusta conversar directamente con los dramaturgos para conocer cuál fue la visión original que tuvieron sobre los personajes (cuando esa posibilidad no existe, recurre a la investigación).
En cuanto a la relación con los directores, considera positivo que exista apertura para escuchar las propuestas de los actores. “Dos cabezas piensan mejor que una”, afirma, aunque reconoce que también es válido que algunos directores prefieran sostener de manera estricta su propia visión. En su caso, apuesta por escuchar a los demás y encontrar aquello que puede fortalecer el montaje.

Una manera de trabajar alejada del sufrimiento como método
Santaella reconoce que su metodología puede resultar poco convencional dentro del medio artístico. No comparte la idea de que mientras mayor sea el sufrimiento del actor, mayor será necesariamente la emoción obtenida.
Rechaza particularmente aquellas prácticas en las que un director recurre a los gritos, insultos o humillaciones para conseguir determinado resultado.
Su apuesta es distinta: construir un equipo, identificar puntos de encuentro y descubrir las fortalezas particulares de cada actor para aprovecharlas en la creación del personaje.
También considera importante cuidar los procesos de trabajo y evitar desgastar innecesariamente a los intérpretes. Para él, la exigencia artística no está peleada con el respeto hacia quienes forman parte del montaje.
“El teatro es la vida misma”. El teatro, entonces, no está separado de la realidad
André Santaella
Desde su perspectiva, la existencia puede entenderse como una gran puesta en escena en la que cada individuo interpreta un papel diferente. Algunos personajes atraviesan historias trágicas; otros, situaciones cómicas o melodramáticas.
El teatro, entonces, no está separado de la realidad. Es una manera de observarla, cuestionarla y devolverla al público a través de personajes, conflictos y situaciones que permiten reconocer diferentes aspectos de la experiencia humana.
André retoma una conocida idea atribuida a Sabini cuando se le preguntó qué necesita un actor: “Voz, voz y más voz”. A partir de esta premisa, considera que un intérprete debe trabajar cuatro aspectos fundamentales: “su cuerpo, su mente, su espíritu y su voz”.
Precisamente la voz ocupa para él un lugar central, especialmente en una época en la que muchos actores dependen constantemente de los micrófonos y han dejado de lado el desarrollo de la proyección vocal.
Santaella no se encasilla en un género específico. Disfruta explorar distintas formas teatrales y considera que cada una representa una posibilidad diferente de creación. Sin embargo, reconoce una especial fascinación por el terror, un género que considera poco explorado en el terreno escénico, además de la comedia y el teatro musical.

Mujeres necias que acusáis a los hombres: una nueva propuesta
Entre sus próximos proyectos se encuentra Mujeres necias que acusáis a los hombres, que se estrenará en el Foro Sylvia Pasquel de la Ciudad de México.
La obra plantea la historia de un hombre que es acusado, de manera falsa o no, de haberse comportado inapropiadamente con una mujer. Ante la persecución que enfrenta, decide disfrazarse de mujer e introducirse en el círculo social de quienes lo acusaron con la intención de intentar recuperar su vida. El montaje tendrá una corta temporada de cuatro funciones, los sábados a las cinco de la tarde, a partir del 19 de septiembre.
Más allá de la anécdota, Santaella señala que su interés está en provocar reflexión. Explica que sus obras buscan dejar siempre alguna “moraleja” o pregunta en el espectador. En el caso de Mujeres necias que acusáis a los hombres, pretende abordar una discusión sobre la responsabilidad individual y cuestionar las representaciones simplificadas de hombres y mujeres dentro de determinados conflictos sociales.
Su intención es señalar que la maldad, el abuso o la capacidad de hacer daño no pertenecen exclusivamente a un género. Para el creador, también es necesario hablar de aquellas situaciones en las que existen mujeres que pueden actuar de manera perversa o aprovechar determinadas circunstancias.
Más que establecer una confrontación entre géneros, su propuesta busca generar una conversación y propiciar que el público examine sus propios prejuicios y certezas.
De las artes escénicas a la literatura
Además de su trabajo teatral, André Santaella continúa desarrollando su faceta como escritor. Actualmente ha puesto a la venta su segunda novela, Somnus: ¿morir? ¿dormir? ¿quizás soñar?, tanto en formato físico como digital a través de Amazon.
Se trata de un proyecto literario que permaneció en proceso durante aproximadamente diez años antes de convertirse finalmente en una publicación.
La novela representa otra extensión de una trayectoria creativa que no se limita a un solo lenguaje. Teatro, dirección, actuación, producción, canto y literatura forman parte de una búsqueda en la que Santaella continúa generando proyectos y explorando distintas maneras de comunicarse con el público.
La conversación con André Santaella permite reconocer una figura que entiende las artes escénicas desde diferentes lugares. Su experiencia como actor se encuentra estrechamente vinculada con su trabajo como director, dramaturgo y productor, y esta combinación le permite observar una puesta en escena desde distintas perspectivas.
Su apuesta por la autogestión, el trabajo colaborativo y la formación constante también refleja una realidad cada vez más presente dentro del teatro independiente: los artistas no solamente interpretan o dirigen, sino que en muchas ocasiones deben convertirse también en gestores y productores de sus propias oportunidades.
Para Santaella, hacer teatro implica asumir riesgos, generar recursos, aprender continuamente y, sobre todo, mantener una relación honesta con aquello que se quiere contar.
Puerta Escénica agradece a André Santaella por compartir su tiempo, sus experiencias y su visión sobre el teatro, la actuación y la creación artística. Le deseamos mucho éxito en las próximas funciones de Mujeres necias que acusáis a los hombres y en los nuevos proyectos que continúe llevando al escenario y a la literatura. Los invitamos a seguirlo en sus redes sociales .
