Puerta Escénica

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En "La Sangre" existen buenas actuaciones, sobrias pero contundentes, con un trabajo meritorio a nivel vocal del que se parte para crear la corporalidad y el personaje en sí mismo con los diversos matices suscitados...

CARTELERA

Mi Cristo Roto
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LA SANGRE

El pasado martes 6 de Septiembre, Vork Teatro presentó en temporada la puesta en escena “La Sangre” del dramaturgo español Sergi Belbel y dirigida por Carlo Vitt.

Vork Teatro está conformada por egresados y estudiantes de la licenciatura en Arte Dramático de la BUAP y con esta obra se estrenaron como compañía el pasado mes de junio.

La obra narra un secuestro de forma absurda y surrealista, en la cual la secuestrada es desmembrada lentamente para dividirla en tres grupos de personajes a fin de distinguir las facetas de la sociedad actual. La historia -contada a través de distintas secuencias y personajes- se vuelve inquietante pero el haber visto cómo se resolvió en escena resultó una gran sorpresa: el texto es excelente, me generó expectativa verlo en el hecho teatral.

El director supo sacarle provecho a la sangre, palabra que le da título a la obra; elemento constante en la dramaturgia, hilo conductor de los sucesos de la misma y que sin embargo, nunca es explícita en escena, muy por el contrario: la sangre juega el rol de generador de imágenes en el espectador.

Es precisamente a través de dichas imágenes traducidas en los actores con las que el público se estremece, ríe, se identifica y reflexiona -no de forma moral si no a través del sarcasmo, la ironía y el humor negro- sobre el horror normalizado con el que convive a diario.

En “La Sangre” existen buenas actuaciones, sobrias pero contundentes, con un trabajo meritorio a nivel vocal del que se parte para crear la corporalidad y el personaje en sí mismo con los diversos matices suscitados, pese a que la mayor parte de la obra los actores llevan puestas unas máscaras de yeso que asimilan distintos animales. Algunos actores tienen la encomiable tarea de realizar distintos personajes y los llevan a cabo con transiciones sutiles e imprimiéndole un sello característico a cada uno, convirtiéndolos en seres entrañables, como en el caso de Nicolás Chumacero en la escena del parque. Otros actores desarrollan sólo un personaje durante toda la obra de manera ejemplar y propician cierta simpatía culposa en el espectador, esto sucede con Ángel Mancilla.

Es así que la dirección y la actuación son respaldadas por una producción eficiente a cargo de Julieta Reta Cardinali, en la que la escenografía consiste en elementos mínimos utilizados para crear distintos ambientes. La oportuna elección del espacio físico, la propuesta sonora, de iluminación y vestuario terminan de redondear esta puesta en escena: un trabajo completo a nivel artístico y estético que en ocasiones pierde fuerza en la parte final, a este respecto se abre una interrogante: ¿Qué genera en el actor y en el espectador tener o no la máscara puesta? Buena pregunta que suena conveniente en el contexto que vivimos.

“La Sangre” en temporada en el Teatro Arlequín de Espacio 1900, en la 2 oriente #412, en pleno Centro de Puebla. . ¡Síganlos en sus redes sociales como Vork Teatro y no los pierdan de vista!

Por Karla Ibarra